La caspa

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La caspa es un problema muy generalizado, que afecta al cuero cabelludo. De hecho, se denomina así al trastorno que se presenta como una descamación de su dermis. La caspa, denomina también pitiriasis, se caracteriza por la presencia de un exceso de células muertas en la cabeza. Porque, su aparición está ligada con la renovación celular. Es normal que las células de la piel vayan muriendo y se desprendan y aparezca cierta cantidad de escamillas. Sin embargo, cuando este proceso se acorta, se presenta la antiestética caspa. Esta puede tomar una forma blanca o grisácea, o variar hacia un tono amarillo, según las causas.
La caspa suele comenzar su desarrollo en la época de la pubertad. Un posterior empeoramiento es habitual, hasta llegar a los 20 años. A mayor edad, se van reduciendo los problemas relacionados con la pitiriasis. Esto se debe a la incidencia que tiene la actividad hormonal sobre su presencia.

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La pitiriasis no suele convertirse en un problema de salud grave, aunque algunos estudios la asocian con alguna alopecia. Sin embargo, sí que constituye un problema social, por lo antiestético de su presencia. Además, si se presenta en abundancia, podría considerarse como síntoma de otra enfermedad. Para controlarla, es necesario seguir un estricto cuidado del cabello y, sobre todo, intentar conocer las causas.

Diferentes tipos de pitiriasis

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Aunque las escamas desprendidas del cuero cabelludo son síntoma de la existencia de una pitiriasis, existen diferentes tipos.

• La pitiriasis simple, o caspa seca. Las escamas desprendidas del cuero cabelludo son blanquecinas, secas y de aspecto fino. Al rascar la cabeza, se separan de la piel, distribuyéndose por otras zonas del cuero cabelludo, mezclándose con los pelos.
• La pitiriasis o caspa grasa. Su aparición es más característica en las zonas de la cabeza en las que existe más sebo. Es decir, especialmente en la frente o en la nuca. La grasa proporciona a estas escamas un color amarillo. Además, las escamas son mayores y pueden formar placas más o menos extensas. Se acompaña con un enrojecimiento habitual en la piel.

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Así, la llamada pitiriasis seca está más relacionada con la renovación de la piel. Al tiempo, se identifica con un pelo seco y sin brillo. La más grasienta, puede indicar un problema de dermatitis. Se produce por un aumento de producción de grasa en el cuero cabelludo. Por eso, produce apariencia brillante y lubricada. Es necesario tener precaución y un cuidado del cabello especial cuando aparece este tipo de caspa. La razón es que, en algunas ocasiones, se asocia con la aparición de la alopecia.

Causas patológicas de la aparición de la caspa

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Cuando aludimos a las causas, pueden presentarse orígenes muy variados. A pesar de que resulta complicado determinar cuál es ese origen, se identifican unas causas bastante comunes.

Así, una de las causas más comunes se asocia a la aparición de determinados tipos de hongos. No es que su presencia no sea natural en nuestra piel. Más bien se produce cuando esos microorganismos alteran su comportamiento, irritando la piel. Esta reacciona formando la pitiriasis.

Determinadas enfermedades, como ocurre con la dermatitis seborreica tienen una relación intensa con la caspa. De hecho, esta misma suele ser el indicador de que existe la patología. Consiste en una inflamación crónica de la piel y se manifiesta con una intensa descamación. No solo crea escamas. Además, produce picores, enrojecimientos y lesiones en forma de costras.

También enfermedades muy características del sistema inmunológico pueden acabar por producir caspa. Son el caso de patologías como la psoriasis, el párkinson o el propio SIDA.

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De la misma forma, existen factores internos que pueden desencadenar la aparición de la caspa. Es muy frecuente cuando se produce algún tipo de desequilibrio de carácter hormonal. Esa es la razón de que se presente más habitualmente en adolescentes. Como prueba, basta observar su mayor incidencia en hombres y mujeres menores de 30 años.

Como no podía ser de otra forma, existen causas psicológicas asociadas. La ansiedad, el estado anímico, la angustia o el estrés pueden actuar como desencadenantes. En estos casos, incluso puede llegar a producirse la pérdida del pelo, en forma de alopecia.

La incidencia de una serie de factores externos en el desarrollo de la caspa

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Existe una relación indirecta, pero comprobable, entre la alimentación y la pitiriasis. Esta influencia es evidente tanto en la intensidad de los brotes como en la permanencia de los mismos. En este sentido, una dieta rica en grasas e hidratos de carbono presenta muchos riesgos. Igual ocurre cuando en la alimentación se producen deficiencias significativas en vitamina B.

El cuero cabelludo está formado por una piel con una gran sensibilidad. Sin embargo, en muchas ocasiones es sometido a una serie de agresiones químicas dañinas. En el cuidado del cabello prestar especial atención para evitar esto. Lavar el cabello a diario no es negativo. Todo lo contrario, incluso ayuda en la prevención de la caspa. Pero, para ello hay que extremar el cuidado de que el champú no contenga grandes dosis de detergente. De ser así, el efecto sería el contrario y podría aparecer la temida pitiriasis. El abuso de ciertas lacas y tintes de pelo también puede ser un factor desencadenante.

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No hay que olvidar los factores ambientales. Si nos encontramos con un clima con gran exceso de humedad, favoreceremos la presencia de cierto tipo de hongos. Estos hongos afines a la humedad suelen producir caspa. Por el contrario, ambientes muy secos pueden intensificar el proceso de descamación natural. En este apartado, no podemos olvidarnos de la contaminación atmosférica. Aunque no se observen influencias directas, sí que se pueden contribuir. La razón, el debilitamiento cutáneo que produce su agresión química constante.

El tratamiento de la caspa, según sus diferentes causas y orígenes

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Lógicamente, el cuidado del cabello requiere de un conocimiento ajustado de los problemas que le aquejan. En este caso, distintas causas pueden requerir diferentes tratamientos para la caspa. No obstante, existen algunos productos con los que se ha observado una evidente mejoría.

Es el caso de los activos antiinflamatorios. Estos, actúan en el sentido de disminuir la inflamación de la piel y el enrojecimiento general. Consiguiendo una menor descamación contribuiremos a luchar contra el problema. Determinados elementos como el extracto de avena, la vitamina E o el áloe consiguen este efecto beneficioso.

 

Cuando nos encontramos ante la caspa grasa, es posible recurrir a productos específicos para el control del sebo. Productos como el romero o la levadura de cerveza regulan esta producción de una forma bastante efectiva.

En los casos de una descamación seca, es posible combatirla con un champú neutro. Después del lavado, un cepillado suave puede ayudar a eliminar esas escamillas.

También existe una buena variedad de champús contra los hongos. Suelen contener ketoconazol en su composición, que actúa con buenos resultados tanto en caspa como dermatitis seborreica.

En cualquier caso, el tratamiento de la caspa es siempre necesario cuando se presenta esta circunstancia. Aunque se trate de una pitiriasis de apariencia seca. Si se acompaña de picores y enrojecimientos es muy común, casi inevitable, rascar el cuero cabelludo. Eso conlleva a la creación de costras y puede producirse una evolución hacia pitiriasis grasa. En último término, como el desarrollo más negativo de la enfermedad, puede desembocar en alopecia.

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La consulta con el dermatólogo es muy recomendable, para conocer con exactitud nuestra patología. Debemos tener en cuenta que enfermedades como la dermatitis seborreica pueden compartir síntomas con la pitiriasis. Ante las diferentes patologías responden diferentes tratamientos. No debemos olvidarlo.

 

Remedios caseros, especialmente indicados para la prevención de la caspa

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Contando con un diagnóstico médico adecuado, podemos ayudar a nuestro tratamiento de la caspa con algunos productos naturales a nuestro alcance. Estos productos tienen una larga y comprobada trayectoria beneficiosa.

Como antiséptico natural fuerte tenemos el aceite de árbol de té. Es muy útil mezclado con el champú habitual o pulverizado sobre el cabello.

Las propiedades del ácido acético contenido en el vinagre son uno de nuestros mejores aliados. Mezclado con el champú del lavado, crea un ambiente muy hostil en el cuero cabelludo para bacterias y hongos.

Ante los problemas generados por la sequedad, se puede recurrir al aceite de oliva. Excelente elemento hidratante, evita la descamación y es ideal aplicarlo como masaje sobre el cuero cabelludo. Después, conviene cepillar suavemente las escamas y lavar el pelo.

También los ácidos del limón ayudan a eliminar los hongos más perjudiciales. Aplicado en un masaje suave evita muchos de estos problemas. Ese control de los hongos también puede llevarse a cabo con la utilización de bicarbonato de sodio. Su utilización requiere solo de agua, sin champú posterior.

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El áloe vera es, también, un excelente elemento contra hongos y bacterias. Se puede aplicar su jugo fresco o en forma de gel de áloe vera. Antifúngica y antiséptica es la actuación de productos tan naturales como el tomillo y la salvia. En una solución hervida sirve para unos masajes muy beneficiosos en el cuero cabelludo.

El ácido acetilsalicílico de la aspirina es un elemento muy común en la composición del champú anticaspa. Por eso, mezclando un par de aspirinas con un champú neutro conseguiremos un poderoso remedio.

Entre los cosméticos que podemos adquirir en las farmacias, los elaborados con ortiga blanca presentan excelentes resultados. Reduce la grasa y produce importantes beneficios por su composición de zinc y ácidos palmíticos, oleicos y linoleicos. Parecido resultado ofrece el aceite de abedul, muy útil aplicado sobre las zonas enrojecidas.

En verdad la lista de elementos naturales capacitados para mantener controlado este problema es muy amplia. Se pueden citar muchos más, como el aceite de jojoba y sus propiedades como hidratante natural. O el mismo regaliza, que contribuye a una excelente regulación de la producción de la grasa.

La prevención de la caspa.

Consideraciones a tener en cuenta antes de su aparición:

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Como parte importante del cuidado del cabello, hay que hacer todo lo posible por prevenir la caspa. Sin embargo, debemos alejarnos de tópicos antiguos que no tienen fundamento. Por ejemplo, no es cierto que resulte contagiosa, aunque mucho se haya hablado de ello. Tampoco tiene relación su aparición con el hecho de que no nos lavemos a menudo el pelo.
Para una buena prevención, lo más adecuado es utilizar un champú adecuado y evitar agresiones químicas. Es muy recomendable masajear, sin arañar el cuero cabelludo y enjuagar sin dejar restos. Alternar un champú anticaspa con otro suave y neutro puede ser una buena opción.

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Una alimentación equilibrada es una excelente prevención, también para eliminar este problema. Los alimentos ricos en vitamina B resultan muy adecuados. Entre estos, la ingesta de carne, cereales, legumbres y huevos puede resultar muy beneficiosa.
El azufre es un elemento importante, junto con el zinc, para el cuidado de la piel. Forma parte de la tiamina, también conocida como vitamina B1. Se puede encontrar en la miel, la cebolla y los frutos secos. Igualmente, en frutas como el melocotón, la pera, la fresa, la cereza o la naranja.

El ajo es otro de los alimentos más beneficiosos para evitar el problema del que tratamos. Esto se basa en sus excelentes propiedades como antibiótico y antimicótico. La alicina, que forma parte del ajo, es muy eficaz para eliminar bacterias del cuero cabelludo.

Para la regeneración adecuada del cuero cabelludo resulta muy adecuado regular los niveles de colágeno. La vitamina C es la gran aliada en esta cuestión. Para conseguirla, contamos con los cítricos y ciertas verduras, como el brócoli o los pimientos rojos.
Como elemento negativo a evitar, dentro de un buen programa de prevención, prevalecen los azúcares. Su alta acidez y capacidad inflamatoria tienen parte de culpa. Reducir el consumo de carbohidratos simples y grasas saturadas también ayuda a mantener alejada la temida caspa de nuestra cabeza.